Uno de los “problemas” por llamarlo de alguna manera, a los que se enfrentan los libros de Harry Potter es el calificativo de novela” infantil”. O a veces, en el mejor de los casos, “infantil-juvenil”.

Entiendo el origen de la calificación, porqué poca gente podrá negar que los libros en su origen estuvieran destinados especialmente a un público muy joven.

Sin embargo, el encasillar toda la saga de Harry Potter en esa categoría es un error en el que, creo yo, uno no debería caer.

Los libros, al igual que aquel primerísimo lector, evolucionan y crecen con el paso del tiempo. Van ganando profundidad y complejidad.

Las preocupaciones de Harry dejan de ser cosas de niños. Las tramas finales  y los problemas a los que se enfrentan los protagonistas alcanzan un matiz muy diferente comparado con el de los primeros libros.

Harry Potter habla de temas tan trascendentales y profundos como los celos, la amistad, el amor, el odio, el miedo, la pérdida de un ser querido…

E incluso abarca temas políticos complejos como  la propaganda, el racismo y la crítica a estados totalitarios.

Y señalar estos últimos será lo que haremos hoy. Porque Harry Potter guarda mucho más en común de lo que uno pueda pensar con la 2ª Guerra Mundial.

 Pero por si acaso, para todos aquellos que no conozcan nada de la historia creada por J.K. Rowling (no sé a qué estáis esperando si así fuera es el caso, ¡coged un libro YA!), explicamos el argumento.

 

A continuación, tenéis un índice para seguir los puntos más principales del artículo

-Argumento de Harry Potter

-Harry Potter y la sociedad del periodo de entreguerras

-Voldemort- Hitler

Sangre limpia/sucia – Alemanes/ judíos

-El triunfo del totalitarismo

-Propaganda y manipulación mediática por parte del régimen

-La política de apaciguamiento (appeasement) y el gobierno de Neville Chamberlain

-La resistencia al fascismo y Harry Potter

-Las SS hitlerianas y los “mortífagos” de Voldemort

-Los campos de concentración y la ficticia prisión de Azkaban

 Argumento de Harry Potter

La historia comienza con una celebración por parte del mundo mágico, pues misteriosamente, Harry Potter consigue acabar, siendo tan sólo un bebé, con Lord Voldemort, el mago tenebroso que había sembrado el terror en los últimos años.

Queda huérfano y ha de vivir con sus tíos, una pareja de no magos (muggles) que intentan alejarlo del mundo mágico. Sin embargo, con once años empieza a estudiar en Hogwarts, la escuela para pequeños magos en el mundo mágico.

A partir de ese momento, Harry pasa la mayor parte de su tiempo en Hogwarts, lugar en el que vive muchas aventuras relacionadas con el segundo ascenso al poder de Voldemort, que continúa con sus planes de dominar el mundo mágico y eliminar o someter a los inferiores muggles. Tras el nuevo ascenso al poder del villano,  una segunda guerra mágica es inevitable, y Voldemort intentará dominar a la comunidad mágica de nuevo.

Finalmente serán Harry Potter y sus aliados los que acabarán con Voldemort y restaurarán la paz tanto en el mundo mágico como en el muggle.

Pero vayamos poco a poco. Mucho se ha hablado de la relación de Harry Potter con la 2ª Guerra Mundial y su supuesta feroz crítica a los regímenes totalitarios y al fascismo. ¿Es esto real? ¿O son habladurías de fanáticos de la saga?

Pues en este caso, la relación es real. Y la misma autora, J.K. Rowling lo ha admitido en varias ocasiones.

A continuación, hemos recopilado las similitudes más importantes, y a nuestro juicio, más fáciles de reconocer entre Harry Potter y la 2ª Guerra Mundial.

El mundo de Harry Potter y la sociedad del periodo de entreguerras

Uno de los símiles más claros que existen entre el best-seller británico y el periodo de gestación de la II Guerra Mundial quizá sea  el contexto.

Tanto la ficticia sociedad creada por J.K. Rowling, como la Europa de la posguerra son un claro ejemplo de una sociedad que ya experimentó el terror de una guerra de extrema crueldad.

El odio y el miedo van en aumento, y  la posibilidad de un nuevo conflicto cada vez se hace más clara.

Por un lado, la sociedad mágica de Harry Potter ha presenciado una guerra mágica de una destrucción sin precedentes. 

De manera similar, el mundo observó con terror a principios del siglo pasado la crueldad de la I Guerra Mundial, que conllevó la mayor pérdida de vidas humanas presenciada hasta la fecha en conflicto armado.

A consecuencia de este hecho, en la Alemania de entreguerras, y sobre todo tras la crisis de 1929, la depresión social que ésta conlleva y el triunfo del nazismo, la xenofobia, la homofobia y el racismo van en aumento.

 Las persecuciones contra los judíos, los homosexuales o los gitanos empiezan a estar a la orden del día.

Lamentablemente, el acceso de Hitler al poder absoluto conlleva que estas persecuciones se conviertan en una de las mayores matanzas de la historia de la humanidad, el Holocausto, y que supone la mayor tragedia del pueblo judío, con seis millones de judíos asesinados por los nazis.

Para Hitler se había de conservar la raza aria y por ello “mezclarse” con los judíos suponía un ultraje a su condición de alemán.

 Este fenómeno queda igualmente reflejado en las obras de Harry Potter.

El triste papel de los judíos y otros grupos perseguidos, queda encarnado por un lado, por aquellas personas sin poderes mágicos. 

Por otro lado, para Voldemort y sus seguidores, los hijos de personas no magas que sí tienen poderes son considerados inferiores frente a los magos de familia antigua y se les llama “sangre sucia”.

 Las políticas de persecución y encarcelamiento injustificadas sorprenden desprevenida a una sociedad que confiaba en su gobierno, casi a ciegas. Es exactamente igual lo que ocurre en el mundo mágico, donde el pueblo tiene una (peligrosa) fe ciega en el gobierno.

 Una  vez la población se da cuenta de que no tiene la seguridad de un gobierno que los proteja, el sentimiento de desamparo y el miedo causan el inevitable terror entre las masas.

Voldemort- Hitler

El antagonista de Harry Potter es Voldemort. El villano de la saga es una persona fría y distante. Carece de empatía y no repara en nada para intentar lograr su fin. El paralelismo con Hitler es evidente

Ambos son los líderes de sus respectivos movimientos: Hitler es la cabeza indiscutible del nazismo, así como Voldemort lo es de su particular cruzada. Además persiguen un objetivo común: Limpiar su patria de un grupo social “inferior” y que ellos consideran perjudicial y dañino para el resto de la sociedad.

Hitler ansía liberar a Alemania de la “lacra” del judaísmo, y su antisemitismo se corresponde con el odio que Voldemort tiene hacia los no magos. Ambos quieren llevar a su patria a una edad dorada, bien sea Alemania en el caso de Hitler, o el mundo mágico en el caso del ficticio villano.

 Como curiosidad, Hitler no era alemán, sino austríaco, de la misma manera que Voldemort no es un mago de “sangre limpia”, sino mestiza (padre no mago y madre maga).

La razón por la cual el personaje creado por Rowling desea exterminar a los no magos es debido a un trauma infantil. Su madre muere en el parto y su padre lo abandona una vez nace.

Hitler sufrió, al igual que Voldemort, grandes penurias en su infancia. Su padre, Alois Hitler, le propinaba grandes palizas cuando volvía borracho a casa y su madre jamás pudo defenderlo. Sin embargo esto no explica su antisemitismo.

Por raro que parezca, Hitler estuvo cerca de la mendicidad y fue acogido por una organización de judíos. Las raíces de su extremo odio a los judíos no están claras.

Sangre limpia/sucia – Alemanes/ judíos

No tenemos que olvidar que las novelas estaban destinadas a niños, por lo que la violencia explícita y la crudeza de la obra están consecuentemente limitadas.

Sin embargo, aun en este marco, J.K. Rowling es capaz de ilustrar un mundo “racista” y de un carácter similar al nazi, salvando las distancias, por supuesto.

Hay una corriente de extremistas que sostiene que los “sangre sucia” son inferiores. Este colectivo vela por la pureza de la sangre, y discrimina y estigmatiza a quienes no la tienen. Ellos son los seguidores de Voldemort.

En la Alemania de Hitler pasaba algo parecido. Se buscaba el prototipo del alemán, raza aria y pura. Los judíos especialmente fueron blanco de los nazis, aunque no los únicos. Gitanos, homosexuales y discapacitados también fueron minorías perseguidas por los nazis. Ellos no entraban en su ideal

El triunfo del totalitarismo

Tanto en la deprimida Alemania de la posguerra como en el mundo mágico de Harry Potter se produce un repentino acceso al poder por parte de aquellos que utilizan el terror y la violencia para conseguir sus anhelos.

Lo hacen de manera muy similar y en unas condiciones prácticamente idénticas.

Hitler y Voldemort se encuentran en su ascenso al poder unos gobiernos débiles, incapaces de plantarles cara. Hitler se hace con el control de Alemania sin apenas esfuerzo, al igual que el Voldemort de su mundo.

El partido nazi de Hitler poco a poco va ganando adeptos entre la población alemana, y con el tiempo empieza a acceder a puestos del gobierno cada vez más relevantes hasta finalmente, y tras la muerte de Hindemburg (el último presidente de la República Alemana) acceder a la cancillería alemana.

Voldemort y sus mortífagos igualmente se infiltran en el ministerio, primero haciéndose cargo de pequeños puestos burocráticos de forma legal. Más tarde y tras asesinar al Ministro de Magia, el control del Ministerio será total.

Voldemort impondrá a un nuevo primer ministro, controlando “desde la sombra” el nuevo gobierno. De este modo se establece en el mundo mágico un gobierno totalmente infectado por sus secuaces que atemorizan a la población y usan su poder contra los no magos.

Ambos gobiernos fascistas utilizarán de igual modo su poder para encontrar hasta el último individuo “indeseable”.

 En la obra de Rowling se realizan árboles familiares para establecer quiénes proceden de familias no mágicas y quiénes han estado en contacto y han ayudado a éstos individuos.

En los archivos de la cancillería se encontraban datos de similar relevancia, que relacionaban a la población y la fe que profesaba.

 ¿Cómo se llega a esa situación? A través del control de masas por medio de la propaganda, la prohibición de la libre expresión, la difusión del miedo, la práctica de la más horrorosa violencia y el desencadenamiento de un movimiento social radicalista, entre otros.

 Estos actos acaban tanto en el mundo de Harry Potter como en la Alemania de la posguerra, con un gobierno que se colapsa.

Un gobierno incapaz de hacer frente a la situación y que decide minusvalorar la gravedad de estas acciones para no perder el poder; dejando el camino libre a un régimen dictatorial.

 La utilización de la propaganda y manipulación mediática por parte del régimen

En la historia de Rowling el gobierno utiliza su poder para convencer al resto de la población del peligro que suponen los no magos, una mancha para la raza.

Exactamente el mismo problema que plantea la conservación de la raza aria. El gobierno idea una estrategia propagandística para inducir a la población a odiar a ese colectivo social.

Todo gobierno necesita ser apoyado por las masas para mantenerse en el poder. En Harry Potter vemos que el Ministerio de Magia realiza un reparto de panfletos contra los sangre sucia.

 Sin embargo no basta únicamente con esa acción panfletaria, sino que se precisa de una auténtica revolución cultural que ensalce el poder del régimen.

 En la Alemania nazi se propició esta “revolución” y muestra de ello es que destacaron artistas como Arno Breker, Willy Meller o Georg Kolbe. Este “arte” pretendía enseñar y ensalzar los valores nacionales y transmitir el mensaje del gobierno: era un grito por la raza aria y la grandeza del Tercer Reich.

Esto no pasa inadvertido en el libro de Rowling, donde aparece escuetamente una escultura muy significativa. Esta escultura, al más puro “estilo” fascista, representa los cuerpos desnudos y mutilados de muggles, que son aplastados por una gran losa donde se apoyan dos magos de semblante perfecto.

 Pero no basta con ensalzar el papel del nuevo régimen sino que hay que controlar y acallar las voces discrepantes. Para ello es necesario controlar los medios de comunicación.

En el caso de Hitler esto fue muy evidente. Súbitamente se “cerraron” aquellos periódicos contrarios al régimen como el Munich Post.

En Harry Potter, los mortífagos arremeten contra el periódico El Quisquilloso (The Quibbler) secuestrando a la hija del jefe (y amiga del protagonista) y acallando así cualquier voz discordante.

Además hallan el modo de focalizar la atención allí donde quieren mediante falsos reporteros, dispuestos a escribir aquello que el gobierno desee.

En Harry Potter esta figura viene en parte encarnada por Rita Skeeter, reportera de El Profeta (The Daily Prophet) diario afín a la causa del régimen. 

La política de apaciguamiento (appeasement) y el gobierno de Neville Chamberlain

Dentro de la obra hemos visto que se produce un cambio en el argumento en el momento en que Voldemort resurge y vuelve al poder.

Una vez lo hace, existen dos posturas claramente diferenciadas y opuestas. Por un lado el director del colegio Hogwarts y mago más respetado de todos los tiempos, Albus Dumbledore (que ejerce un marcado papel parental con Harry) defiende junto con éste el retorno del Señor Tenebroso.

Por otro, el ministro Cornelius Fudge niega rotundamente el retorno de Voldemort.

La Europa horrorizada ante el desastre de 1914 (la I Guerra Mundial o Gran Guerra) no quería ver de nuevo semejante destrucción y terror.

Por ello los gobiernos de Reino Unido y Francia, creyendo evitar un nuevo conflicto cedieron ante las acciones emprendidas por Hitler como la remilitarización de Renania (1933), la forzada anexión de Austria y Checoslovaquia, o la intervención alemana en la guerra civil española; todas ellas prohibidas por el Tratado de Versalles, en 1918.

Tanto Chamberlain como Édouard Daladier, el presidente francés, negaron en todo momento la posibilidad de un nuevo conflicto bélico similar al de 1914.

Niegan el retorno de una Alemania fuerte, ansiosa de revancha y con sed de conquista.

 De manera similar, el ficticio Ministerio de Magia niega de manera rotunda el retorno de Lord Voldemort, y el resurgimiento del conflicto que acabara quince años atrás.

Y son catorce o quince años precisamente los que transcurren entre la firma del Tratado de Versalles y la primera acción de Hitler, la remilitarización de Renania (1918-1933).

Esta postura provocó la crítica de líderes como Churchill, que fueron por ello ridiculizados en los periódicos.

 De manera pareja, tanto Harry, el protagonista, como Albus Dumbledore, son continuamente avasallados por defender el retorno de Lord Voldemort.

 Por ello,  éste es uno de los símiles más claros que existen en la novela: la similitud entre el Ministro de Magia, Cornelius Fudge y Neville Chamberlain, Primer Ministro británico (1937-1940).

Ya no sólo porque como hemos descrito ambos siguen esa política de apaciguamiento negando la gravedad de los acontecimientos, sino que la comparación es del todo visual.

Ambos son curiosamente descritos como personas presumidas (o refinadas), siempre vestidos de una manera muy elegante y suntuosa.

Incluso la propia J.K. Rowling ha admitido esta relación, y admite haberse inspirado en el ministro británico para su personaje

 La resistencia al fascismo y Harry Potter

Como en todo régimen fascista, hay quien decide plantar cara y acabar con la injusticia.

 En la II Guerra Mundial, una vez Hitler invade Francia, sometiéndola prácticamente en su totalidad (la Francia de Vichy queda subyugada y es colaboracionista), el Tercer Reich abarca casi toda Europa. Y si tenemos en cuenta que los regímenes de Franco y Mussolini le son afines, el fascismo se ha extendido por toda Europa.

En un territorio tan amplio, aquellos que intentan esconderse del régimen fascista no encuentran otra escapatoria que las montañas y bosque, lugares tradicionalmente de difícil acceso.

Pues efectivamente, en el libro de Rowling, tal como pasara en la II Guerra Mundial, los protagonistas se ven forzados a huir a las zonas montañosas y boscosas.

Obviamente, cualquier líder se habría percatado de tal movimiento y no puede tolerarlo si desea continuar su política de limpieza étnica.

Por ello recurren a aquellas personas tradicionalmente marginales, hombres de campo, que conocen bien esas zonas, para llegar y localizar a aquellos asentamientos clandestinos.

Muchas personas realizaron estos servicios al Reich, y son lo que parejamente aparece en la novela de Rowling como los carroñeros (Snatchers), buscando personas que localizar y atrapar.

En este éxodo por la supervivencia, las personas sólo tenían un método de comunicación, la radio. La radio se convirtió en el nexo de unión entre la realidad y ese exilio voluntario: se anunciaba quiénes habían muerto en el frente, quienes habían sido capturados, los desaparecidos…Y del mismo modo, en la novela la radio tiene exactamente la misma función.

Ante el gran poder que manifestaba el Reich, todo medio de resistencia resulta precario y ha de ser clandestino.

Pues bien, si en la Alemania nazi se intentaba asesinar a determinados miembros de la élite nazi mediante bombas artesanales realizadas en pequeños talleres, en Harry Potter se muestra cómo los personajes se ven obligados a esconderse primero en una pequeña y vieja casa, y después en una tienda de campaña o refugios costeros.

Esta clandestinidad bien recuerda al gobierno de países como Holanda, Noruega, Checoslovaquia o Polonia en el exilio, que en Harry Potter viene perfectamente figurada por la llamada “Orden del fénix”.

Por otro lado, si queremos caracterizar a los personajes que encarnan la resistencia, vemos que existe una curiosa coincidencia.

 Albus Dumbledore, director de la Escuela Hogwarts y mago más respetado de la época, obtiene su mayor victoria en 1945

 Curiosa fecha si tenemos en cuenta que el frente Aliado consigue la derrota de  Hitler en ese preciso año. Hemos dicho que Albus Dumbledore representa la política contraria al appeasement, si le sumamos que obtiene su gran victoria en 1945, y que es ridiculizado por criticar la política de Chamberlain, no tenemos a otro que a un  disfrazado Winston Churchill.

 Quizá este símil sea algo rebuscado, y yo no lo comparto del todo, pero también hay que tener en cuenta que un político tan emblemático y héroe nacional como fue Churchill para Gran Bretaña, no puede ser tan fácilmente camuflado como Albus.

Las SS hitlerianas y los “mortífagos” de Voldemort

Tanto Voldemort como Hitler cuentan con el apoyo de un grupo de fanáticos seguidores, que los consideran casi divinidades.

Por un lado Hitler contará, mucho antes de acceder al poder, con un grupo de profesionales que se someterá a sus órdenes para lograr la imposición total del régimen nazi.

 Esto son precisamente las SS, tropas que se establecieron en 1925 como guardia personal del líder nazi.

Bajo el mandato de Heinrich Himmler entre 1929 y 1945, las SS pasaron de ser una pequeña formación paramilitar a convertirse en una de las más grandes y poderosas organizaciones dentro del Tercer Reich.

Por otro lado, Voldemort cuenta a su vez con un grupo de magos que persiguen sus mismos objetivos, los llamados mortífagos.

Este grupo de magos pasa a convertirse en la herramienta de control social y de represión de Voldemort, papel que igualmente tenían las SS de Hitler.

Cabe señalar como curiosidad, que ambos batallones poseen el mismo emblema, una calavera.

Los campos de concentración y la ficticia prisión de Azkaban

Hemos visto que tanto las SS como los mortífagos, ejercen un papel de represión hacia la población con el único fin del controlarla.

A nadie se le escapa que si se está intentando exterminar una determinada etnia y escarmentar y torturar a aquellos que los ayuden, ha de haber un lugar para realizar semejante barbarie.

Lamentablemente famosos, los campos de concentración nazis mostraron al mundo el más repugnante horror que podía imaginarse. La tortura más cruel y despiadada. Los libros de Rowling no dejan de estar orientados a un público infantil y por ello no puede haber en la novela un símil para estos lugares.

 Sin embargo la autora inventa una cárcel mágica, Azkaban, donde aquellos que suponen un peligro para la sociedad son encerrados. Nos la describe como un lugar horrendo custodiada por las más viles criaturas, los dementores, que se alimentan de la felicidad y esperanza humanas.

 Es el modo que Rowling encuentra para reflejar quizá esos campos de exterminio nazi.

Que la autora británica realiza una mordaz y brillante crítica al fascismo y al totalitarismo del siglo pasado parece más que evidente.

De hecho,  esto ha sido confirmado por la propia autora como hemos indicado, llegando a asegurar literalmente que “[su] modelo del mundo tras el regreso de Voldemort fue de una manera clara el gobierno de Neville Chamberlain en Reino Unido durante la Segunda Guerra Mundial, cuando intentó minimizar la amenaza del régimen nazi por conveniencia política”.

 

Quizá sea la fama de la saga lo que llevó a J. K Rowling a imprimir en sus libros esta dosis de moralidad, que pretende mostrarnos que la discriminación y el racismo del siglo pasado lejos de desaparecer, van peligrosamente en aumento y por ello nos llama a combatirlos desde la vida real.

Author

Bilbaíno de nacimiento, pero escocés por adopción. Soy un apasionado de la Historia en general y de Escocia en particular, Ahora tengo la suerte de poder dedicarme a contarla en Edimburgo como guía turístico, en mi propia empresa :)

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